Con Finday ¡se acabaron los CAPTCHA!
Seamos claros desde el principio: los CAPTCHA son molestos, suponen una pérdida de tiempo y, en más casos de los que sería de desear, incluso de parte de la salud mental del que tenga la osadía de intentar descifrarlos. Y vienen en todos los tamaños y colores: letras distorsionadas, números descolocados o tachados, incluso figuras de animales disfrazadas de palabras. Pero por desgracia, además de un verdadero incordio, también son un mal necesario en el estado actual de Internet.
Como seguramente sabréis, un CAPTCHA es una comprobación que consiste en que el usuario introduzca un conjunto de caracteres que se muestran en una imagen distorsionada. Esta prueba desafío-respuesta sirve para determinar cuándo el usuario es o no humano, ya que se supone que un programa no sabría interpretar la secuencia correctamente. De hecho, CAPTCHA es el acrónimo de "Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart", es decir, "Prueba de Turing pública y automática para diferenciar máquinas y humanos". Mediante este sistema las webs pueden evitar que los tan temidos "spambots" puedan registrarse como usuarios, participar en encuestas o enviar correo basura. Por desgracia, incluso Google echa a veces mano de los tan temidos CAPTCHA para comprobar si somos o no "de verdad". Las buenas noticias son: con Finday, nunca más volverás a ver un CAPTCHA al realizar una búsqueda.
IP compartidas y efectos indeseables
El problema de los CAPTCHA en Google tiene su origen, la mayor parte de las ocasiones, en el uso de una misma IP compartida para la salida a Internet en el ámbito de una empresa, una práctica muy habitual que causa a los usuarios varios tipos de efectos indeseables. Cuando Google detecta que se están realizando muchas búsquedas desde el mismo origen piensa que puede tratarse de un software para automatizar análisis de resultados, y nos obliga a pasar el correspondiente control anti-robots. De hecho, Google está programado para detectar varios tipos de comportamientos "sospechosos", como ataques de fuerza bruta para romper contraseñas, el spam en los comentarios de Blogger, la creación de usuarios ficticios o el comportamiento de ciertos virus en Internet.
Por desgracia, Google no es capaz de distinguir una IP compartida por cientos de máquinas de un ordenador individual, así que en las medianas o grandes empresas la aparición de los CAPTCHA suele darse tan pronto como a media mañana, y no cesa hasta finalizar la jornada. Y si el trabajo implica realizar un buen número de búsquedas en Internet, es fácil imaginar lo desesperante que puede llegar a ser la situación. Siendo Google lo que es, no es extraño que al final no les haya quedado otra que recurrir a los CAPTCHA, pero eso no los hace menos exasperantes.
En Finday hemos optado por no usar CAPTCHA, no sólo porque hoy por hoy no los necesitemos, sino para conseguir que buscar en Internet vuelva a ser una experiencia rápida y agradable. Si trabajas en un entorno corporativo y quieres librarte de los CAPTCHA de Google sin dejar de buscar en Google, Finday es la solución que andabas buscando. Y si algún día nos vemos obligados a recurrir a ellos será porque hemos tenido un gran éxito: todo el mundo gana.
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